Itongadol/Agencia AJN.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y funcionarios iraníes felicitaron al nuevo primer ministro designado de Irak, Ali al-Zaidi, en un hecho que refleja el delicado equilibrio político que atraviesa Bagdad entre Washington y Teherán.
Trump anunció públicamente que habló con al-Zaidi para felicitarlo por su nominación y aseguró que espera una “relación fuerte y altamente productiva” entre Irak y Estados Unidos. Además, afirmó que desea que el futuro gobierno iraquí esté “libre del terrorismo” y pueda ofrecer “un futuro mejor” para el país.
Por su parte, desde Irán también hubo un respaldo inmediato. El canciller iraní publicó un mensaje en árabe en el que felicitó a Ali al-Zaidi por su designación y reafirmó el apoyo de Teherán al nuevo escenario político iraquí.
“Doy la bienvenida a la decisión del Marco de Coordinación de nombrar al presidente del Consejo de Ministros y felicito a mi hermano Ali Faleh al-Zaidi por su designación, deseándole éxito en la formación del gobierno y en servir al pueblo iraquí”, expresó el ministro iraní.
El funcionario agregó que “Irán reafirma su respeto por la soberanía de Irak y su apoyo a la estabilidad política, el desarrollo y el fortalecimiento de la cooperación en beneficio de los intereses de ambos pueblos”.
La designación de al-Zaidi fue impulsada por el denominado “Coordination Framework”, la principal coalición chiita iraquí cercana a Irán, que promovió oficialmente su candidatura para reemplazar al actual gobierno.
Ali al-Zaidi es un empresario multimillonario y presidente del Al-Janoob Islamic Bank. Hasta ahora no había ocupado cargos políticos de alto nivel, pero logró emerger como candidato de consenso tras semanas de negociaciones internas y luego de que otros nombres generaran resistencia tanto dentro de Irak como en actores internacionales.
Según la Constitución iraquí, al-Zaidi tiene ahora 30 días para formar gobierno y conseguir la aprobación parlamentaria necesaria para asumir formalmente como primer ministro.
Su llegada ocurre en medio de fuertes tensiones regionales vinculadas a la situación entre Estados Unidos, Israel e Irán, además de la crisis económica iraquí y la creciente influencia de las milicias proiraníes dentro del país.

