Itongadol.- El representante del Keren Leyedidut en Argentina, México, Colombia y Centroamérica, Leo Naidorf, mantuvo una entrevista con ItonGadol para detallar el trabajo de la institución en tiempos de guerra.
“Sigue habiendo gente que abre carpeta, que avanza, que consulta por trámites o decisiones que tiene que tomar. Y eso es muy interesante, porque las familias y las personas no dejan de elegir Israel como destino. La situación actual no corrió a Israel del foco de atención como proyecto de vida”, destacó.
–¿En qué momento estamos, con una guerra de por medio, cuando nombramos a Keren Leyedidut?
–Por un lado, Keren Leyedidut es, ante todo, una fundación con un sentido social en Israel. Por otro lado, está lo que respecta a la aliá, que es lo que trabajamos en América Latina.
En estas situaciones críticas, Keren Leyedidut toma roles muy importantes en lo que es la asistencia directa e inmediata a víctimas. Cuando digo víctimas, me refiero tanto a civiles como a soldados: soldados solitarios, reservistas que necesitan insumos o equipamiento básico, lo que fuera. Y Keren Leyedidut, con el dinero que recauda, da respuesta inmediata, también en alianza con otras organizaciones. Gran parte de la atención de Keren Leyedidut, desde el 7 de octubre hasta ahora, está vinculada a ese tipo de asistencia.

–¿Podés dar un ejemplo de lo que está pasando ahora con ese tipo de asistencia?
–Hay cuestiones que tienen que ver con la entrega, por ejemplo, de alimentos para gente que tiene que desplazarse por alguna razón; equipamientos básicos, como chalecos u otros elementos; y también la construcción de refugios de seguridad. Quien sigue las noticias, habrá escuchado que una característica de esta última guerra son los refugios de seguridad para civiles. Keren Leyedidut construye algunas de estas sedes en distintos puntos del país, también en bases del ejército.
Así que esa es una gran tarea que hace Keren Leyedidut, muy importante y que demanda mucha atención.
–¿Eso desplaza a la aliá?
–No. Por eso lo divido en dos. Esa es una parte y la cuento porque es la que menos se ve de este lado, ya que es algo que hace Keren Leyedidut en Israel para Israel, pero lleva mucha atención. Y hay otra parte, que es la de la aliá, que sigue como siempre. Va creciendo: después de haber tenido un descenso, se está recuperando en números. Hoy, el foco de atención de la aliá a nivel mundial está muy concentrado en Francia, donde hay una aliá muy importante y en crecimiento.
–¿Y la característica de la aliá de Francia cuál es? ¿Son familias, es antisemitismo, son adolescentes, gente mayor?
–Hoy en día, por las cantidades, estamos hablando de que en 2025 hubo más de 1500 olim y se proyecta casi el doble para este año. Hay de todos los perfiles, pero es una aliá que no tiene origen económico, sino más bien vinculado al antisemitismo creciente en Europa y a la dificultad de proyectarse a futuro. En Francia eso está muy fuerte; es una comunidad muy numerosa e importante.
Estuvimos hace un mes en Israel. Fue la primera vez que Keren Leyedidut reunió a todo su equipo de aliá de todo el mundo para capacitarnos e intercambiar experiencias. Y nos sorprendimos, porque incluso supera a la de Europa del Este, Ucrania, que históricamente tenía números más altos.
En América Latina y en Argentina estamos redoblando las apuestas. Obviamente, en este contexto también estamos enfatizando otro foco de nuestra tarea, que es la contención. Tenemos, desde principios de marzo, olim que no están pudiendo volar. Esto probablemente se extienda también en abril, considerando que está Pésaj en el medio.
–¿Se parece a lo del 7 de octubre, el delay en la salida?
–Diría que es un poco más extendido. En aquel momento duró un mes en términos de vuelos comerciales; después la situación política o militar es otra cosa. Pero esto se está extendiendo más de lo que muchos imaginábamos. Así que estamos reorganizando un poco, pero en paralelo sigue habiendo gente que abre carpeta, que avanza, que consulta por trámites o decisiones que tiene que tomar. Y eso es muy interesante, porque las familias y las personas no dejan de elegir Israel como destino. La situación actual no corrió a Israel del foco de atención como proyecto de vida.
–¿Cómo fue 2025?
–Fue un año estable, de una aliá moderada pero constante. La aliá es constante: no hay momentos del año sin aliá. Cada país tiene sus picos según calendario escolar, laboral y diferentes variables. Pero creo que a partir de 2026 esto va a empezar a crecer un poco.
–Antes de volver a Israel como destino: cuando hablaste de tu encuentro en Israel, ¿hay alguna alerta en Latinoamérica? ¿Algún país está en semáforo “amarillo”?
–En un momento hubo preocupación por Chile. Ahora acaba de cambiar de signo político. Se pensó que habría una mayor demanda. La aliá en Chile existe, pero no creció a los niveles que se imaginaba. No hay un lugar con ese semáforo.
Nosotros, como Keren Leyedidut, el año pasado pusimos mucho foco en México, donde necesitábamos crecer como organización. Estuvimos allí con Gustavo Gakman y fue muy positivo, porque a partir de ahí creció exponencialmente nuestro rol.
–¿A vos te toca México en Latinoamérica?
–Me toca México, Colombia, todo Centroamérica y Argentina. Y estamos muy conformes. Hasta ahora veníamos muy concentrados en Argentina y tuvimos mucho aprendizaje de los distintos perfiles de olim. Es muy buena la recepción.
–¿Qué características ves hoy en quienes eligen Israel aun en guerra?
–Hay dos aspectos: oferta y demanda. En la oferta, proliferaron organizaciones especializadas en la atención al olé en Israel, en diferentes aspectos, ya sea social, laboral o económico.
Estuvimos hace un mes en Israel y lo que vimos fueron dos cosas que nos llamaron la atención. Por un lado, si bien nos fuimos unos días antes del inicio de la guerra, había mucha tranquilidad en cierto aspecto. Contrario a lo que uno percibe a la distancia, en el día a día se vivía con bastante tranquilidad.
En el caso de Keren Leyedidut, lo que percibimos es una aceptación muy extendida como actor central en todo lo vinculado a la aliá. Trabajamos con el Ministerio de Absorción, con la Agencia Judía y con diferentes organismos. Esto fortaleció la imagen que la gente tiene de nosotros y, a su vez, permite que puedan enterarse mejor de lo que pasa en Israel.
Sobre la pregunta de por qué sigue siendo atractivo, creo que el aspecto principal es el concepto de refugio.
Israel sigue siendo percibido como un lugar que siempre está ahí, esperando a los judíos del mundo, con herramientas para ayudarlos. Esa idea no se perdió. Siempre hay una puerta abierta en Israel, y eso hace que la gente, aun en situaciones críticas, vea un futuro allí.
–¿Cambió el perfil de los olim ahora?
–Nos sorprendió que en América Latina el grueso son jóvenes, entre 18 y 25 años. Algunos van a estudiar, otros a trabajar. Luego hay familias, muchas del ámbito ortodoxo, y también adultos mayores que se reúnen con sus familias o encaran nuevos proyectos.
–Hoy hay un reconocimiento al Keren Leyedidut, después de tantos años de trabajo…
–El Keren Leyedidut, en el mundo de la aliá, empezó a incursionar en forma directa desde el año 2014. Desde entonces, su lugar en la escena fue una construcción. En Argentina empezamos en 2018 y hoy el reconocimiento, tanto a nivel local como en América Latina, es total.
Somos también fuente de consulta incluso para otras organizaciones; hay mucha interacción. Pero la verdad es que no teníamos tan claro cómo era esto en Israel, y nos encontramos con que es un actor principal en el mundo de la aliá. Fuimos recibidos por los principales actores, en las mejores condiciones, todos hablando con mucha satisfacción del vínculo que tienen con Keren Leyedidut y con la oficina en Israel. Todo eso después se traduce en la tarea, en la confianza, y la verdad es que es una de las cosas que más nos sorprendió. No porque no lo supiéramos, sino porque lo pudimos vivir en primera persona.
Es una tarea muy importante y nos sentimos muy respaldados por el equipo que dirige Keren Leyedidut, que es un equipo de primer nivel. Como Ayelet Shiloh Tamir, la directora ejecutiva, como Freda Surki-Baram, directora de Aliá, que entró hace un año y medio y está haciendo un trabajo espectacular. Las áreas de apoyo, hay áreas técnicas también, está creciendo a un nivel enorme. Y Gustavo Gakman, por supuesto, que es nuestra alma y referente de América Latina, que pudo lograr armar un equipo y una representación del Keren Leyedidut a su medida, en el buen sentido, con la sencillez, con la humildad y con la capacidad de trabajo que pudo imprimir.
–¿Cuál es tu rol?
–Mi rol está en la representación del Keren Leyedidut en términos de aliá en Argentina y América Latina. El año pasado, a fin de año, tuvimos la oportunidad de que vengan dos altos directivos del Keren Leyedidut, que vinieron a revelar otros aspectos de la comunidad y se llevaron una muy buena impresión de todo el trabajo que venimos realizando. También, quizás por la cantidad de años que ya llevo en el Keren Leyedidut, trato de acompañar a mis compañeros un poco en el desarrollo.
–¿Cuáles son las instituciones nuevas que se encargan del olé?
–Con respecto a las organizaciones y propuestas que se vienen desarrollando para olim, lo que está pasando es que nosotros somos organizaciones más generalistas. Abarcamos la aliá en su modo integral. Pero después están surgiendo organizaciones que son especialistas. El que se especializa en asesorar a olim profesionales.
OLEI es la organización de latinoamericanos en Israel. Es una organización emblemática, pero que en los últimos años, había perdido un poco de impacto. Y ahora está en un proceso de transformación espectacular, tanto con voluntarios como con profesionales. Estuvimos con ellos reunidos y se está convirtiendo en un aliado muy importante para latinoamericanos. Lo que tiene la OLEI es una capacidad de contención al olé latino. Y después lo que tenés organizaciones que trabajan con olim profesionales, programas para médicos, programas para jóvenes soldados, programas para familias que buscan una vida comunitaria. En fin, hay un montón de socios que tienen su especificidad y a nosotros nos permite interactuar con cada uno de ellos.
–Hay algo que ustedes tuvieron siempre, que es el acompañamiento cuando se llega a Israel. ¿Eso sigue existiendo?
–Eso se fortaleció. El departamento de Absorción es un área en sí misma. Para América Latina, las encargadas son Lorena y Judith. Están haciendo una tarea, en estos tiempos de guerra, doblemente importante. Están comunicándose a diario con cada olé, preguntándole cómo está. Traduciendo, porque hay olim que son muy recientes, traduciendo las indicaciones del comando civil, que da indicaciones de cómo moverse en cada situación. Conteniéndolos con actividades, con psicólogos y con coach, para la gente que está pasando algún momento de angustia o incertidumbre, tanto personalizado como grupal. Estamos hablando de gente que además atiende su propia familia y su propia vida personal, en este contexto de casi encierro. Eso es un diferencial del Keren Leyedidut.
Es un servicio que hasta hace un año, el Keren Leyedidut lo brindaba por seis meses. Ahora lo brinda por un año. Desde que la gente llega a Israel, por un año, tiene un acompañamiento en español personalizado. Y eso la verdad es un motivo de orgullo.
–¿Cómo se preparan para 2026?
-Respecto a 2026, un proceso que ya habíamos retomado el año pasado es el de acercamiento presencial a las comunidades del interior. En esto quiero destacar también la cooperación que tenemos con el Vaad Hakehilot, en articulación con Marcos Cohen, con todo el equipo. Estuvimos en Mar del Plata, en Bahía Blanca, ahora tenemos proyectado ir a Salta. Nos es muy importante estar presentes. Y esa presencia tiene que ver con una consigna que nos autoimpusimos, que es que lo más importante es que todo judío, judío en el sentido que lo admite la Ley de Retorno, sepa que tienen el derecho a hacer aliá. Que no es una ayuda especial, que no es una asistencia. Es un derecho. Y nos es muy importante que todos lo sepan, porque eso es el primer paso para después activar y ver a Israel como un horizonte.
–Con respecto a la guerra, ¿hubo postergaciones concretamente de viajes a previstos?
–Hoy en día está cerrado el espacio aéreo comercial. Solo está abierto para vuelos de rescate que no salen de América Latina. Solo salen de Europa, por un nivel de inestabilidad muy importante. No es un momento para volar, lamentablemente.
Estamos esperando que se restablezca cierto orden, primero por la gente que está en Israel y, en segundo lugar, para que se normalice un poco. Como siempre que ocurre este tipo de situaciones, hay que ver después de que todo se restablezca, cuál va a ser la política de cada compañía aérea. Pero confiamos en que todo al final va a volver a su cauce normal.
–Cuando hablaste de Vaad Hakehilot, que están trabajando juntos, lo relacioné con aquellas instituciones que dan asistencia social a gente que está con problemas. ¿Hay algún pie del Keren Leyedidut con respecto a esas organizaciones?
–Es central en nuestra estrategia de trabajo.
Uno es un acuerdo con el Keren Hayesod, que tiene un programa que se llama Aliá Protegida. Es un programa de Aliá para jóvenes que vienen de contextos vulnerables y con ellos ya generaron tres camadas de olim. Y las tres las hemos acompañado. Estuvimos en Israel con olim de la última camada de Aliá Protegida y el nivel de alegría por la nueva oportunidad que les dio la vida en Israel es emocionante.
Y por otro lado, el trabajo articulado, estratégico, con los cuatro actores centrales de lo que es el trabajo social en la comunidad. Me refiero a la Fundación Tzedaká, especialmente en lo que es el trabajo en el interior. Con el Joint, con el Servicio Social de la AMIA y con la Fundación Jabad. Con los cuatro trabajamos en forma muy coordinada, muy dialogada. Y es uno de los pilares de nuestro trabajo acá.

