Como consecuencia del ataque se produjeron dos impactos en zonas residenciales que causaron daños y dejaron a dos personas con heridas leves. Las Fuerzas de Defensa de Israel destacaron que la gran mayoría de los 200 cohetes fueron interceptados o impactaron en zonas abiertas.
Itongadol/Agencia AJN.- Las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF, por sus siglas en inglés) admitieron esta mañana que fue un error no informar al público antes del gran ataque con cohetes y drones lanzado por Hezbollah contra el norte de Israel este miércoles por la noche, especialmente una vez que las evaluaciones sobre el bombardeo planeado se filtraron en redes sociales y fueron publicadas por medios internacionales.
Si bien las IDF tenían indicios de que Hezbollah planeaba un ataque mayor de lo habitual, no lo consideraban excepcionalmente grande, ya que la organización terrorista libanesa ya había estado disparando cientos de cohetes contra Israel en el marco de la guerra con Irán.
La información sobre esos indicios se filtró en redes sociales a última hora de la tarde y varios consejos regionales del norte del país informaron a sus residentes de que se esperaba un intenso fuego desde Líbano.
Los funcionarios militares reconocieron que las IDF deberían haber sido más transparentes con la ciudadanía respecto a las evaluaciones previas al ataque, especialmente una vez que estas comenzaron a circular en internet, principalmente para mantener la confianza pública.
Las IDF comenzaron a informar a las autoridades locales del norte poco antes de que empezara el ataque de Hezbollah. Sin embargo, los responsables militares admitieron que fue demasiado tarde y que el público debería haber sido notificado mucho antes.
En este contexto, las IDF aseveraron que investigarán el incidente y extraerán lecciones de lo ocurrido, y que en el futuro trabajarán para informar al público antes de posibles ataques de gran magnitud.
El ataque de Hezbollah
El ataque de Hezbollah consistió en alrededor de 200 cohetes y unos 20 drones que, según las IDF, representó solo un tercio de lo que el grupo terrorista había planeado inicialmente.
Como consecuencia del ataque se produjeron dos impactos en zonas residenciales que causaron daños y dejaron a dos personas con heridas leves. Las IDF informaron que, más allá de estos daños, la gran mayoría de los 200 cohetes fueron interceptados o impactaron en zonas abiertas, y que casi todos los drones fueron interceptados, salvo uno que se estrelló cerca de una comunidad fronteriza sin explotar.
A su vez, las IDF señalaron que llevaron a cabo varias acciones antes del bombardeo para frustrar el ataque, entre ellas una operación contra al menos uno de los lanzadores de cohetes y varios centros de mando de Hezbollah en Líbano.
Una vez que comenzó la andanada de cohetes, las IDF lanzaron ataques contra los lanzadores que pudieron seguir identificando, asegurando que destruyeron alrededor de la mitad de ellos.
Las IDF afirmaron que desde el 2 de marzo, cuando Hezbollah comenzó a atacar a Israel en respuesta al asesinato del líder supremo de Irán, Alí Khamenei, la organización terrorista lanzó alrededor de 100 cohetes al día contra el Estado judío.
Además, las IDF remarcaron que dos tercios de esos cohetes fueron dirigidos contra fuerzas israelíes que operan en el sur del Líbano y a lo largo de la frontera, mientras que un tercio fue dirigido contra Israel.
Las IDF concluyeron que, en el mismo período, Hezbollah lanzó más de 100 drones contra Israel, la gran mayoría de los cuales fueron derribados por la Fuerza Aérea Israelí (IAF).

