Itongadol/Agencia AJN.- El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se pronunció en contra de un eventual boicot a Israel en las competiciones internacionales de fútbol y sostuvo que la sanción impuesta a Rusia tras la invasión a Ucrania debería llegar a su fin, al considerar que las exclusiones por motivos políticos resultan contraproducentes.
En declaraciones a Sky News, Infantino calificó como una “derrota” la idea de expulsar a Israel del fútbol mundial. El planteo había sido impulsado por dirigentes de la Asociación Palestina de Fútbol y otros sectores, que reclamaron a la FIFA una sanción contra Israel por su accionar durante la guerra en Gaza. Sin embargo, el organismo rector del fútbol internacional ha postergado en reiteradas oportunidades una votación sobre el tema.
El titular de la FIFA remarcó que la organización no está en condiciones de resolver conflictos geopolíticos y subrayó que su función central es promover el fútbol como una herramienta de unión. En ese marco, sostuvo que el deporte debe apoyarse en valores “educativos, culturales, humanitarios y de integración”, más allá de los conflictos políticos entre Estados.
Rechazo a sanciones por decisiones políticas
Infantino fue más allá y planteó que la FIFA debería establecer de forma explícita en sus estatutos que ningún país sea excluido de las competencias internacionales por las decisiones de sus dirigentes políticos. Según su visión, el aislamiento deportivo no contribuye a resolver conflictos y termina profundizando divisiones.
En relación con Rusia, el presidente del organismo afirmó que la suspensión impuesta tras la invasión a Ucrania, que ya se extiende por casi cuatro años, debería terminar. A su entender, la medida no produjo resultados positivos y solo generó mayor frustración y resentimiento.
“La sanción no logró nada”, sostuvo Infantino, al señalar que el fútbol debería ser un espacio de diálogo y no una herramienta de castigo político.
Un debate abierto en el fútbol internacional
Las declaraciones del presidente de la FIFA reabren un debate sensible dentro del deporte internacional, donde distintos conflictos armados y crisis políticas han generado presiones para aplicar sanciones deportivas. Mientras algunos sectores consideran que el fútbol no puede mantenerse al margen de la realidad internacional, otros sostienen que su rol debe ser estrictamente deportivo y unificador.
En ese contexto, la postura de Infantino marca una línea clara contra los boicots y sanciones, tanto en el caso de Israel como en el de Rusia, y refuerza la idea de que el fútbol debe mantenerse separado de las disputas políticas globales.

