«La creación de un primer ministro es un asunto palestino interno que no afectará la oposición de Israel a llegar a un acuerdo político», afirmó al-Kidua en el cuartel general de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) en Ramala, donde se encuentra reunido el Consejo Central de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP).
El presidente palestino, Yaser Arafat, convocó al Consejo Central de la OLP, compuesto por 122 miembros, a fin de discutir la creación del puesto de primer ministro y proponer a Mahmud Abbas, secretario general de la OLP, como candidato.
Ese organismo de la OLP se reunió ayer por primera vez desde el mes de septiembre del 2000, poco antes del comienzo del actual enfrentamiento entre palestinos e israelíes.
El representante palestino en Nueva York declaró repetidamente a EFE su pesimismo en que el nombramiento de un primer ministro conduzca a un progreso en el conflicto palestino-israelí.
«El problema fundamental es la postura israelí, que Israel no quiere llegar a un acuerdo», aseveró al-Kidua.
«Aunque la comunidad internacional intente cambiar la actual situación no conseguirá nada hasta que no cambie la postura israelí», dijo.
Al-Kidua manifestó que cualquier avance depende del surgimiento de un nuevo liderazgo israelí y que por tanto no espera ningún progreso en el proceso de paz en un futuro cercano.
«También necesitamos que cambie la postura de EEUU e incluso de la comunidad internacional, en particular en el contexto del Consejo de Seguridad», de las Naciones Unidas, subrayó.
Al-Kidua explicó que la creación del puesto de un primer ministro no cambiará el carácter esencialmente presidencial de sistema gubernamental palestino.
Mañana lunes el Consejo Legislativo Palestino (CLP) tiene previsto reunirse para introducir la figura de un primer ministro en la Ley Básica palestina y delimitar sus funciones.
La comunidad internacional exige desde hace meses el nombramiento de un primer ministro para avanzar con el proceso de democratización de la ANP y restar poder a su presidente Yaser Arafat, a quien EEUU e Israel consideran «corrupto» e «irrelevante». EFE jvp-ab/jmg
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