Inicio ISRAEL Análisis. El brazo secreto de Irán en territorio israelí

Análisis. El brazo secreto de Irán en territorio israelí

Por IG
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Itongadol/Agencia AJN (Por Amit Segal/Israel Hayom).- Tras muchos meses de retraso, las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) le han dado un nombre a la autopista aérea que se extiende sobre la frontera con Egipto: «campaña a gran escala para armar el espacio abierto». Fue un inicio tardío, un despertar natural, tras la transferencia de enormes cantidades de armas al interior del Estado de Israel. El ritmo actual sigue siendo descabellado: dos toneladas de municiones al mes.

El incidente es tan misterioso como descomunal. El principal responsable en el lado egipcio de la frontera (o como lo llaman diplomáticamente las FDI: «la frontera occidental») aún no ha sido identificado, pero recientemente el Comando Sur emitió una orden para tratar el punto de partida de cualquier contrabando como un incidente de seguridad, salvo prueba en contrario.

Lo absurdo es que los drones que se ven cruzando la frontera hacia Israel fueron comprados en Israel. No hay en Gaza, y en Egipto está prohibido comprar un dron que pese más de 250 gramos. Solo en Israel no se aplica la ley y los compradores no están documentados.

Detrás de la operación se encuentran beduinos con documentos de identidad azules (israelíes), dinero ilimitado y acceso a tecnología. Su habilidad con los drones supera la de cualquier unidad equivalente del Ejército y lo absurdo es que aunque el incidente es definido como un incidente de seguridad, los responsables son ciudadanos israelíes y, por lo tanto, la posibilidad de actuar contra ellos es limitada.

Las FDI asumen que brazos iraníes operan el vasto arsenal. Simplemente no hay forma de explicar quién necesita tales cantidades para consumo personal o delictivo. ¿Adónde van? Durante mucho tiempo se ha intentado averiguar si las armas terminan en manos de familias criminales del Triángulo (región de ciudades árabes cerca de la Línea Verde, como Um el-Fahm y Taibe), terroristas en Judea y Samaria o asesinos de Hamás en Gaza. Pero en la práctica, no importa. Si el objetivo es desestabilizar, cualquier respuesta es correcta y deseable para los iraníes. En cualquier caso, la operación Guardián de los Muros de 2021 ya ha demostrado que la línea entre la actividad criminal y la nacionalista es tan difusa y permeable como la frontera entre Israel y Egipto.

Por ahora, es dudoso que las armas estén llegando a Judea y Samaria, ya que los precios de los rifles siguen siendo altos allí. Sin duda, algunas de ellas se dirigen a Gaza. Hace dos meses se frustró el camino de un dron que iba de Israel al Sinaí. Los soldados descubrieron equipo de buceo avanzado en él. Es evidente que el objetivo era contrabandear armas a Gaza. ¿Por qué no directamente de Israel a Gaza? Porque así, incluso si los contrabandistas son capturados, podrán alegar que se trata de una actividad criminal y no de un delito contra la seguridad. Como es bien sabido, la delincuencia de las familias criminales árabes no es el foco de atención de las autoridades policiales.

A pesar de las preocupaciones, no hay responsable político en Israel que no votaría a favor de una acción agresiva estadounidense contra el régimen de los ayatolás. El posible daño supera con creces los beneficios que Israel obtendría de la caída del régimen. Esta semana, un alto funcionario del sistema (de defensa) calculó cuánto dinero y cuántas divisiones (militares) se ahorrarían las FDI si se produjera una revolución. La caída de Hezbollah, estimó, ocurriría en cuestión de semanas, cuando se agotase el dinero para salarios, reconstrucción y armas. El destino de la organización en el Líbano sería malo y amargo, y no por las FDI, sino por los libaneses. Hamás se encontraría en una terrible crisis financiera. Los hutíes no serían erradicados, pero su situación también se deterioraría. La cuestión palestino no desaparecería, pero no se vería alimentada con dinero y armas. Sin proyecto nuclear y amenaza de misiles balísticos, sería posible desviar enormes sumas (de dinero) a otros desafíos. El beneficio inmediato para la seguridad nacional se estima en 100 mil millones de shekels (más de 30 mil millones de dólares). Si tan solo pudiera ocurrir.

¿Qué puede hacer (el presidente estadounidense, Donald) Trump? Quizá preguntar qué planeaba atacar Israel el mismo día en que él mismo hizo retroceder los aviones, pocas horas después de que comenzara el alto el fuego. «No saben qué demonios están haciendo», se enfureció Trump frente a las cámaras respecto de Israel e Irán. Ahora probablemente esté a punto de hacer algo aún más grande y significativo.

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