En un encuentro con periodistas, organizado por el Club Internacional de Prensa, Inbar indicó que cualquier gobierno tendrá «poco margen de maniobra desde el punto de vista de aceptar a Arafat como interlocutor», porque el rechazo es la posición mayoritaria en la opinión pública israelí.
A su juicio, puede haber diferencias, «solamente de matiz», respecto a «en qué momento reiniciar el diálogo político» con los palestinos, pero estas sólo aflorarán cuando la Autoridad Palestina ponga fin a la violencia.
En este sentido, subrayó que la percepción «casi unánime» en Israel es que Arafat «no quiere» ser interlocutor, porque «ha violado de forma consistente y flagrante» el compromiso de «renunciar a la violencia para fines políticos» y no detiene los actos terroristas ni la propaganda en las escuelas.
Por ello, indicó que la visión del Gobierno y parte de la oposición israelí es que «mientras Arafat ejerza el poder», cualquier reunión, como la propuesta en Londres por el primer ministro Tony Blair para la próxima semana –a la que Israel impide la asistencia de responsables palestinos–, «será solamente cosmética». Añadió que mientras Arafat mantenga sus poderes actuales será «muy difícil» que surjan candidatos a la sucesión.
IRAK
Inbar recordó que el futuro de toda la región está pendiente de dos acontecimientos, las elecciones en Israel y el «desenlace» del conflicto con Irak, y también la ‘hoja de ruta’ elaborada por el Cuarteto (Estados Unidos, Rusia, la ONU y la UE), que prevé la creación de un Estado Palestino, está condicionada al desarrollo de estos acontecimientos.
Sobre una posible acción militar en Irak, indicó que cualquier medida «va a tener repercusiones en la región y en el mundo entero» y opinó que «una buena parte de los países de la región no estarían del todo descontentos de una acción contra Irak».
Respecto a la posición de su país, apuntó que «en su conjunto apoya toda acción que Estados Unidos considere necesaria en la región», aunque Israel sólo se considera implicado «en el aspecto defensivo». «Nosotros no podemos especular cuando Sadam Husein dice que su sueño es acabar con el Estado de Israel», agregó.
Además, quiso dejar claro que hay diferencia entre las resoluciones adoptadas por la ONU respecto a Irak y las relativas a Israel y el conflicto con los palestinos, porque entre estas últimas «no hay ninguna bajo el capítulo VII de la Carta de la ONU», que son «mandatorias», aunque todas ellas tengan «vigencia y autoridad».
El embajador admitió que Israel ha podido cometer errores desde los Acuerdos de Oslo (1993), pero «ninguno puede compararse con la magnitud del terrorismo», y la mayor parte de la Autoridad Palestina ha seguido acumulando medios para la violencia.
POSICIÓN DE LA UE Y ESPAÑA
Por ello, apuntó que Europa «ha invertido ingentes recursos políticos y económicos en la Autoridad Palestina y es muy difícil reconocer que probablemente fue una inversión errada».
No obstante, en cuanto a la posición del Gobierno y la población española, en medios diplomáticos israelíes se reconoce que, si bien en la opinión pública hay un apoyo a la causa palestina hay un firme rechazo al terrorismo, y la posición del Gobierno ha sido «consistente».
Por último, Herzl Inbar valoró la decisión del Tribunal Supremo israelí de permitir a dos diputados árabes, Ahmad Tibi y Azmi Bichara, concurrir a las elecciones generales, como una «reafirmación de la separación de poderes» y de la «vigencia del sistema democrático en Israel». La comisión electoral había rechazado su candidatura por considerar que habían apoyado el terrorismo en varias declaraciones.Fte E.Press

