Hace una semana los sondeos le pronosticaban 35 escaños y 41 hace tres semanas, informa el diario independiente Haaretz, que dio a conocer la última encuesta elaborada por la empresa «Diálogo».
Los analistas atribuyen esta caída a los escándalos por delitos de corrupción, actualmente bajo investigación policial, en torno de las elecciones internas o primarias para escoger a los candidatos del Likud para ocupar los escaños en la decimosexta legislatura.
Junto con la caída del Likud, la mayor fuerza política de Israel con cerca de 300.000 afiliados, el principal rival de Sharón, el general en reserva Amram Mitzna, nuevo líder del Partido Laborista, no logra «despegar»: los sondeos le pronostican 21 ó 22 escaños.
Los laboristas tenían previstos 23 escaños hace dos semanas y 22 la semana anterior antes de comenzar oficialmente la campaña electoral por los medios de comunicación.
«El laborismo es la única alternativa para paliar las consecuencias catastróficas del Gobierno de Sharón y el único sondeo de verdad será el de las urnas, el día 28», dijo hoy Mitzna al comentar los datos de la empresa independiente «Diálogo».
Dos de los partidos que pueden restar votos al candidato laborista -el bloque pacifista Merets, y el liberal de centro y manifiestamente anticlerical, Shinui- podrían reunir juntos más de 20 escaños y ser posibles aliados de Mitzna en una coalición de centro a izquierda en el «campo de la paz» sin los partidos de la minoría religiosa del sector ultra-ortodoxo.
Según la empresa contratada por el rotativo israelí, Shinui, encabezado por el periodista Tomy Lapid, podría cosechar hoy 14 escaños, el doble de los que obtuvo en las elecciones de febrero del 2001, y Merets otros 9.
El que tras las ultimas elecciones generales quedó como la tercera fuerza política de Israel, el Partido ultra-ortodoxo de derecha Shas, obtendría ahora 11 escaños, seis menos que los que ganó en los comicios de hace menos de dos años.
Sharón adelantó las elecciones israelíes en noviembre pasado al desmembrarse su coalición de «unidad nacional» cuando la abandonó su principal asociado, el Partido Laborista.
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