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La carpeta blanca: cómo espiaba el gobierno de Cristina al fiscal Nisman y a su familia

06.03.2019 08:05  | 

Itongadol.- La carpeta es blanca. Estaba ordenada. Las horas de trabajo con su contenido dejaron arrugadas algunas de las muchas hojas que reúne. Otras se desengancharon de los anillos que las sujetaban. Cuestiones de forma. El fondo, intacto, es lo que se busca leer en esos papeles. Que queman. Estos informes impresos con anotaciones manuscritas anillados a lo largo del tiempo constituyen prueba a la vez detallada y rotunda de que el Ministerio de Seguridad K al mando de María Cecilia Rodríguez vigiló en vida al fiscal federal especial que investigaba el ataque a la AMIA de 1994. Después de que Alberto Nisman apareció muerto el 18 de enero de 2015 con un disparo en la cabeza, vigilaron a sus hijas, a su ex esposa y a su mayor contacto en la ex SIDE, el ex director General de Operaciones del organismo. Una fuente del Ministerio de Seguridad -en los hechos controlado por el viceministro, el teniente coronel (RE) Sergio Berni- entregó estos documentos al autor de esta nota. Según esta fuente, le habían ordenado la desaparición física y la eliminación de toda memoria de la carpeta. Las cosas no se dieron así.

El propio Berni confirmó a quien esto escribe que la carpeta existió y no fue desaparecida (y que existe aún). Pero afirmó que el tema no fue manejado por él, sino por su superiora inmediata, la joven ministra Rodríguez.

En el juzgado federal de Julián Ercolini, el fiscal Eduardo Taiano lleva adelante la causa que busca determinar cómo y por quiénes fue asesinado Nisman. La ex ministra de Seguridad Nacional K, Cecilia Rodríguez, fue citada por el fiscal Taiano para que el 7 de marzo dé explicaciones sobre esos documentos inquietantes.

Los investigadores del caso Nisman quieren saber por qué el Gobierno, denunciado por el fiscal del caso AMIA como encubridor del atentado más grave que sufrió la Argentina a través de un pacto con Irán, controlaba extra-judicialmente el expediente de esta investigación y recopilaba información sobre su familia y la del ex jefe de la SIDE Antonio Stiuso. También analizaron otras variables del caso sobre las que la carpeta puede arrojar luz.

¿Qué dice la ‘Carpeta Nisman’?

Empieza con copias de la declaración del testigo del caso AMIA que contó, bajo juramento, cómo siendo oficial de la Policía Federal se infiltró en la comunidad judía y se involucró en maniobras que, afirmó, ayudaron a que sus jefes directos, y no la Policía Federal como institución, contaran con datos que no serían inútiles para quienes eventualmente planearan volar con una bomba la sede de la mutual judía.

Según indica la documentación de la carpeta, Nisman firmó ese testimonio y lo incorporó al expediente. El agente secreto se llama José Pérez y lo apodan con el alias ‘Iosi’. Iosi, dice en la carpeta, le reveló al fiscal que por su paciente trabajo llegó a ser uno de los encargados de manejar las actas de la dirigencia de la AMIA. Y confesó que entregó planos del edificio en el que funcionaba la sede central de ese organismo, detalles de cómo funcionaba la seguridad y nombres claves que formaban parte de ese esquema.

¿Por qué esta declaración le importaba tanto al Ministerio de Seguridad K?

Los primeros papeles de la carpeta, entonces, están vinculados al testimonio dramático de Iosi, que agregó un dato todavía más inquietante en su declaración con Nisman. El agente secreto de la Policía Federal le contó al fiscal que había alertado a la anterior ministra de Seguridad de los Kirchner, Nilda Garré, sobre su historia y su denuncia. Y que ella no solo no lo protegió como él necesitaba, sino que lo destinó al Departamento Central de la Policía Federal, donde “podía ser visto” e identificado por cualquier persona de la “comunidad judía”. La carpeta prueba que Nisman le pidió a la Federal explicaciones sobre Pérez. Y que la Fuerza realizó los trámites burocráticos correspondientes y entregó a Nisman el legajo de Pérez que confirmaba que había actuado como espía de la Federal.

El fiscal además consiguió, siempre según los documentos originales de esa carpeta blanca del Ministerio de Rodríguez-Berni, que la Policía también le entregara el legajo confidencial de quien fue durante años la jefa de Pérez, alguien a quien ni siquiera él conocía por su identidad verdadera.

Este descubrimiento de Nisman inquietó a la Federal. También a la Dirección de Inteligencia Criminal (DINICRI), quien le sugirió a la ministra Rodríguez que le pida al investigador del caso AMIA que trate la información sobre Pérez de forma “Secreta y Confidencial”.

Ese pedido está incluido en la carpeta blanca de Nisman: la ministra Rodríguez se lo envió con su firma al fiscal. Nisman se ocupó de pedirle al Ministerio de Justicia K que brindara protección al testigo José Pérez. Las autoridades de este otro Ministerio hicieron lugar a la solicitud y obraron en consecuencia.

En uno de los documentos que guarda la carpeta de la polémica, consta el ingreso de Pérez al Programa de Protección de Testigos. Entre otros, ese trámite fue firmado por el entonces funcionario del Ministerio de Justicia, Martín Mena.

El agente Pérez, o ‘Iosi’, pasó entonces a ser cuidado por una orden que firmaba quien iba después a ser el redactor del texto del “Memorando de Entendimiento con la República Islámica de Irán”. Mena, en las vísperas de la denuncia de Nisman contra la presidenta Cristina Kirchner -a la que acusó de canjear por negocios la impunidad de iraníes imputados como posibles autores del atentando a la AMIA-, fue nombrado subjefe de la nueva SIDE.

Meses después de ese intercambio de pedidos y respuestas dirigidos por él al Ministerio de Seguridad K y a la Policía Federal, el fiscal Nisman apareció, yacente, en el baño de su departamento de la torre Le Parc, en Puerto Madero. Muerto. Con un tiro en la cabeza.

Berni acudió al lugar del hecho. Ingresó con barro en las botas: el Secretario de Seguridad de la Nación debería haber cuidado preservar y no contaminar la escena de la muerte. Una vez dentro, le dio su pésame a la madre de Nisman, Sara Garfunkel, quien había encontrado a su hijo muerto.

A Sara también la habían seguido (espiado) los agentes secretos del Gobierno K. Y la siguieron espiando. En la carpeta se puede leer qué hizo tras la muerte de su hijo. Viajó al exterior, según consta en una hoja sin firma ni membrete. Y se agrega que tomó el mismo vuelo en el que viajaron también las hijas de Stiuso.

También se realizó inteligencia sobre Sandra Arroyo Salgado, jueza federal, ex esposa de Nisman y madre de sus dos hijas. En otras hojas, también sin firma ni sello, hay información sobre lo que supuestamente hablaba ella en la intimidad respecto de su vínculo con Nisman, de qué discutían con su ex marido. Se mencionan, incluso, los nombres de los custodios que prefería tras la muerte del padre de sus hijas, y los nombres de aquellos otros de quienes desconfiaba.

En otro apartado de esas hojas anilladas se incorporó a la carpeta blanca un listado de todos los viajes al exterior y entradas y salidas del país que hizo el fiscal Nisman durante los últimos años de su vida.

Se incluyeron también partes del expediente judicial sobre la muerte del fiscal que instruía la errática fiscal Viviana Fein. Consta allí un listado de los llamados cruzados que hicieron, el domingo en el que Nisman apareció muerto, pero antes de que se conociera públicamente la noticia, la plana mayor de la ex SIDE, el ex jefe del Ejército y ex jefe de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, general Gerardo Santo del Corazón de Jesús Milani. Y también el Ministerio de Seguridad se interesó sobre qué había recolectado la Justicia sobre las comunicaciones entre los custodios de Nisman.

Entre toda esa documentación, típica del espionaje, se incluyó también la agenda de la secretaria personal de Nisman que muestra quién lo llamó y para qué durante el miércoles 14 de enero. Ese día el fiscal había presentado su denuncia contra el Gobierno K respecto al Pacto con Irán.

Las últimas hojas de la carpeta incluyen gráficos y nombres de agentes de Inteligencia que corresponden a los llamados cruzados que hicieron esos jefes de la ex SIDE, Milani, Nisman y sus custodios.

No se especifica en ningún lugar quién realizó ese análisis que no tiene el mismo formato del que existe en el expediente oficial sobre la muerte, considerada por la Justicia como asesinato, del fiscal.

La carpeta empieza a obtener mayor repercusión en el ámbito judicial.

En la calle, generó un altercado entre Berni y el poderoso Stiuso. El ex “jefe” de la Seguridad K se cruzó al ex líder del espionaje nacional en el shopping Patio Bullrich.

Berni saludó a Stiuso como si todo estuviera bien entre ellos. El ex agente –aunque, en rigor, el espionaje sea una carrera que jamás se abandona- se levantó de su asiento, y se le acercó para reprocharle a viva voz que hubiera hecho vigilar en secreto a su familia. Berni no entendía de qué le estaba hablando: hasta que Stiuso le recordó la existencia y el contenido de la carpeta blanca. Un testigo presencial de esa discusión le aseguró a Clarín que Berni se asustó. Y que Stiuso le terminó pegando al menos un cachetazo al teniente coronel (RE).
Berni abandonó el lugar.
(Fuente Clarín, por Nicolás Wiñazki)
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