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Federación Judía de Winnipeg. Venir a vivir a Winnipeg es una oportunidad única que vale la pena aprovechar

11.02.2019 11:47  | 

 Itongadol.- Siempre quise vivir afuera. Era algo que me llamaba la atención desde chico. Vivía cómodo en Argentina, tenía todo lo que necesitaba, pero algo me llevaba a querer salir de ahí. Muchos llaman eso la zona de confort, pero es difícil llamarlo así cuando realmente buscas cómo salir.
 
Me llamo Ezequiel, cuando era chico, mis papás me hablaron de Winnipeg. Una ciudad lejana en Canadá, que fueron a conocer y en donde todo funcionaba. De los tres hermanos, el único que se opuso fui yo. No sé bien por qué, quizás sentí que me sacaban de mi lugar, o me daba miedo el inglés. Cuando por fin hice las paces con la idea de irme, ellos decidieron quedarse.
 
Fui creciendo prestando atención a distintas oportunidades para vivir en el exterior, pero nunca avancé demasiado, y aunque no hacía mucho, la idea seguía ahí, creciendo de a poco. En el medio uno de mis hermanos se fue a estudiar a Estados Unidos y terminó quedándose a vivir allá.
 
Empecé a trabajar, y si bien no me alcanzaba la plata para vivir solo, en mi casa nadie me apuraba. Estaba cómodo viviendo con mis papás y tenía libertad para hacer lo que quisiera.
 
Conseguí un mejor trabajo, que sin ser una millonada el sueldo me iba a permitir irme a vivir solo, pero a la vez cambiaron algunas otras circunstancias en mi vida, y en ese momento me di cuenta que estaba ante una oportunidad única. Quería realmente dar el paso o lo iba a seguir pateando siempre para adelante? Empecé a averiguar para encontrar la respuesta.
 
Mandé emails a diferentes lugares, conocidos, ex-compañeros, familiares lejanos. Navegué buscando información en distintos blogs, foros, páginas de federaciones de todo el mundo. Recibí algunas respuestas, pero con ninguna me sentí tan escuchado como con la de la Jewish Federation of Winnipeg. Sí, entre todos los lugares posibles que se me pasaron por la cabeza, me acordé de esa ciudad que hacía más de 15 años mis papás habían visitado con la idea de irnos a vivir allá.
 
Una vez que recibí esa respuesta, y los mil idas y vueltas en el medio, me llegó la invitación para hacer la visita exploratoria. Y otra vez aparecieron las dudas. Irme a una ciudad en el medio de Canadá? Tan lejos de Argentina? Pero otra vez, la respuesta fue buscar más y más información. Conocer un poco mejor a dónde iba, qué podía hacer allá, mirar fotos de la ciudad. Saqué el pasaje y ahí no eran sólo dudas, sino que también tuve miedo. Miedo de no conocer a nadie, miedo de no conocer nada, miedo de no saber a dónde iba, o de cómo me iba a poder desarrollar ahí.
 
Y con el miedo, también tuve suerte. Mis papás conocían gente en Winnipeg, y a través de ellos, empecé a conocer la maravillosa comunidad que hay acá. Gente que no conocía que se fueron poniendo a mi entera disposición. Ayudándome en lo que necesitara, regalándome su tiempo para responder mis preguntas, dándome valiosos consejos cuando los necesitaba. Me fueron presentando a su familia y amigos, quienes a su vez hacían lo mismo.
 
Durante mi visita exploratoria conocí un montón de gente, y mi pregunta principal siempre era la misma: Por qué NO venir a Winnipeg? Muchas de las cosas buenas de la ciudad ya las había conocido y visto por mi cuenta. Todo funciona bien, la gente es amigable, te respetan y respetan tu tiempo, están para ayudarte, hay mucho verde por la ciudad, hay deportes y lugares para practicarlo, hay parques provinciales relativamente cerca, playas y pistas de ski a unas horas. Es una ciudad segura, con apoyo para crecer y con ganas de recibir gente que venga a trabajar. Además de todo eso, el apoyo de la JFW. Pero, por qué no? Eso me interesaba más.
 
A todos les preguntaba lo mismo y siempre tuve la misma respuesta: el frio. Si el único problema que podes tener, es que en invierno hace frío, entonces estaba apuntando en la dirección correcta. Me volví del viaje exploratorio convencido de que vivir en Winnipeg era lo que quería, y al volver a Winnipeg como Residente Permanente confirmé que no me había equivocado.
 
Acá existe la posibilidad de vivir de una manera diferente, con una mejor calidad de vida. Acostumbrarse poco a poco a que las cosas funcionan como tienen que funcionar. A que haya respeto por los demás y por sus cosas. Poder salir a la calle sin miedo a lo que te pueda pasar. Que cuando no entendés bien lo que te explican, podes confiar en que de una forma u otra nadie se quiere aprovechar de vos.
 
Cuando alquilé mi departamento, pregunté dónde estaba la caja de seguridad y la señora que me lo estaba mostrando, no entendió la pregunta. Para qué quería la caja de seguridad? Para qué la necesitaba? No se necesita. 
 
Llegar acompañado por la JFW te da un plus, eso seguro. Te indican paso a paso cómo moverte, qué hacer. Es un equipo que funciona excelente, y te comparte una receta que si la seguís, tenés muchas posibilidades de tener éxito. "Nadie se volvió a Argentina por no encontrar trabajo", me dijo un amigo mientras buscaba, y es verdad.
 
Seguro que no es fácil hacer todo este camino. Hay miles de desafíos distintos que afrontar cada día, y muchas cosas hay que volverlas a aprender. Nadie te va a regalar nada. Hay una comunidad muy presente, que está para ayudarte y no te va a dejar caer, pero si te caes, te van a ayudar a levantarte.
 
Venir a vivir a Winnipeg es una oportunidad única que vale la pena aprovechar. Toda la viveza criolla y esas cosas, acá no van. La sociedad se rige por una regla de tres, muy simple. Si te esforzás, si das lo mejor, si buscas crecer, entonces te va a ir bien. Hay una sociedad que quiere al inmigrante, que lo espera, que le da posibilidades de ser parte.
 
Y sí, también hay días peores. No es fácil estar lejos de donde crecimos, de la familia o de los amigos de siempre, o de donde construimos nuestra vida. Pero poco a poco, toda esa gente que te va ayudando al principio, se van a convirtiendo en amigos, y vas conociendo nuevos amigos. En los días malos, saber que tenés un campus a donde ir a hablar, una comunidad que te escucha y una sociedad que funciona, ayuda a que la adaptación sea más fácil. 
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