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Violencia de género o: la visión de Israel por el Dr. Alberto Meschiany

14.12.2018 17:26  | 

Itongadol/AJN.- Ante los casos de violencia de género y acoso conocidos en los últimos días, la Agencia AJN entrevisto a  Alberto Meschiany, director del servicio de Psicología de la Universidad de Tel Aviv, quien se refirió al abordaje que se de la a esta problemática desde el Estado y las Instituciones públicas y privadas de Israel.

El especialista de origen Argentino explicó cómo se trabaja en oficinas públicas y empresas privadas de Israel para hacer frente a los casos de abuso: las universidades y empresas tienen que tener un veedor que se encarga de las denuncias. Ellos se ocupan de dar tratamiento psicológico al acosador y a los acosados.

También hay una línea de denuncias para mujeres, hombres y niños que sufrieron abusos. Otra costumbre israelí es que los políticos no se besan, se dan la mano. También está prohibido que los psicólogos besen a sus pacientes. “La sociedad israelí es muy severa con este tema a tal punto que un presidente de Israel fue preso por acoso sexual”, afirmó.

Los organismos estatales y las grandes empresas frente a los casos de abuso y violaciones se adscriben a una  ley que las obliga tener una persona encargada de recibir quejas de empleadas o empleados que se sienta acosados e incluso, la norma exige cumplir con un curso para ingresar como empleado.

“En las universidades hay casos de abuso como pasa en todo el mundo. Con o sin mala intención se desarrollan relaciones entre un profesor y un estudiante, pero los reglamentos de las universidades no permiten este tipo de relaciones, ya que se trata de una relación donde rige una jerarquía que puede dar fruto al abuso de poder”, explicó. “Someter y violar, todo junto, muestra una actitud de otra época”, enfatizó Meschiany, quien justificó la decisión que todas las universidades tengan una psicóloga para atender estos cosos.

El psicólogo también sostuvo que “la multiplicidad de culturas que se da en Israel hace que haya gente más cálida que otra y esto genera algún tipo de efusividad. Es por eso que en la sociedad israelí existe sin duda el darse la mano a la hora de saludarse para no generar cuestiones que puedan permitir otras situaciones”. “En la Argentina, los psicólogos puede saludar con un beso en la mejilla a sus pacientes. Acá eso está absolutamente prohibido”, afirmó. También se da esta situación entre los políticos israelíes que no se saludan con un beso, sino que se dan la mano.

Lo cierto es que Israel abrió oficinas destinada a atender los casos de violaciones con atención a mujeres, hombres y especial énfasis en niños. “La justicia tiene que tener leyes absolutamente claras respecto a esto porque el hombre es un depredador con actitudes prehistóricas”, dijo y agregó: “es indispensable que las denuncias puedan superar el color político de un partido o de otro. El éxito de estas denuncias reside en  que superen las banderas”.

El directivo también recalcó que hay situaciones que son de otro momento de la historia y que no se las debe analizar desde la actualidad. “Por ejemplo, se está haciendo un reclamo por una canción de navidad donde la mujer le insinúa algo al hombre que molestaría al colectivo de las mujeres en la actualidad, pero esa canción fue escrita y representaba las costumbres de otro momento histórico. Hay cosas que son de otra época y hay que dejarlas donde están”, afirmó.


El debate en las calles

Israel se vio sacudida en los últimos días por los casos de violencia doméstica que obligó a las mujeres a salir a las calles para reclamar una respuesta del Estado frente a los 25 asesinatos que se registraron durante este año.

Meschiany destacó la aparición del movimiento de mujeres contra la violencia de género, que en Israel paralizó varias ciudades de ese país, aunque no se muestra entusiasta con una posible reacción política a la riestra de reclamos de este colectivo que se replica por todo el mundo.

Meschiany definió el fenómeno de la violencia, los cambios en las tendencias de las denuncias por abuso y violaciones y dejó encendida la luz de alarma psicológica frente a la escalada de violencia con los palestinos.

“El uso de la fuerza  tiene que ver con instintos humanos muy primitivos y tiene que ver con el no desarrollo de la capacidad de contenerse y la capacidad cuando no se desarrolla puede producir la violencia”, sintetiza Meschiany, en un momento que Israel se ve cruzado en forma trasversal por la protesta callejera contra la violencia doméstica y la tensión creciente con sus vecinos palestinos y libaneses.

Siendo Medio Oriente un escenario de violencia casi cotidiana en las últimas semanas, ¿qué sucede con ese instinto primitivo?, le pregunta AJN al profesional de la Universidad de Tel Aviv. “Creo que se acentúa ese instinto. La sociedad de Israel es muy proclive a reaccionar con poca paciencia. En las canchas de fútbol, la hinchada  alienta como si los jugadores fuesen a la guerra”, señala, aunque enseguida concede que el deporte más popular del mundo suele despertar esa pasión casi enfermiza.

Pero cómo influye la actual situación de inseguridad que vive hoy el israelí que puede ser baleado en una carretera y cómo afecta en la actualidad emocional de los estudiantes israelíes, pregunta AJN.  “En este momento, por ahora, lo que está pasando no va a escalar, todo está igual que siempre. Pero si llega a haber un conflicto y comienzan a convocar las reservas, ahí sí de nuevo vamos a ver una ola de consultas porque es difícil concentrarse cuando hay grandes conflictos”, explica.

La violencia doméstica fue tapa de los diarios israelíes, con movilizaciones en las principales ciudades como Tel Aviv y al respecto Meschiany señala que estos casos “están mucho más en los titulares que antes, hay mucho más conciencia y más cuidado”.

“Este año hubo 25 asesinatos de mujeres por cónyuge, pareja o un familiar, lo que es un número muy grande para un país como Israel”, apunta el psicólogo para dar el marco del clima de reclamo y protesta que llevan adelante las mujeres y que obligó a  las autoridades municipales a permitir a sus trabajadoras a que se sumen a la huelga y salgan a las calles.

Meschiany comenta que este es un movimiento mundial  contra la violencia de género que llegó a Israel y que provocó que haya “más denuncias por abusos y acosos que habían permanecido escondidos durante tiempo. Presentar una denuncia en otro tiempo era distinto como así también su tratamiento”.

¿La sociedad israelí tiene una característica particular frente a estos casos de abuso o violencia doméstica?, le pregunta AJN. “La violencia como el abuso no escapa a ninguna sociedad. Habrá más en una que en otra porque se publican más o menos, pero existe abusos en todos los ámbitos en gente culta o profesionales y los que no lo son”, contesta.

Ante la consulta sobre los efectos que tendrá  la protesta contra la violencia doméstica, Meschiany responde: “En lo personal, lamentablemente, no soy optimista porque cuando se llevó a votar una proyecto de ley  para destinar presupuesto para refugios mujeres maltratas, las legisladoras votaron con rigidez partidaria. Están de acuerdo con la ley pero porque están en el partido del gobierno y no pueden votar una  ley de la oposición”.




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