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El periodista Miguel Wiñazki destaca “la profundidad de la democracia y la ultramodernidad” de Israel

04.05.2018 12:30  |  Por Daniel Berliner  | 

Itongadol/AJN (Por Daniel Berliner).- Suelo escuchar a Miguel Wiñazki (foto) todas las noches en radio Mitre; a esta altura, su programa es parte de la familia y, como suele ocurrir con los oyentes, a veces discuto con él, pero en general me resulta un gran placer escucharlo.

Me alegró mucho enterarme de su viaje a Israel con la delegación de periodistas que llevó la DAIA y, sin duda, un café a su regreso era muy importante para mí.

Conseguí su Whatsapp, le escribí preguntándole si podíamos juntarnos para hacer una nota sobre su experiencia y su respuesta casi inmediata fue un “sí, con mucho gusto”.

Combinamos el Jueves Santo, por el barrio de Belgrano, y mantuvimos una charla como si nos conociéramos de toda la vida; la verdad es que no sabía con exactitud cómo se paraba Miguel frente a su judaísmo, así que debía averiguarlo rápidamente y usando toda mi intuición para ver por dónde transcurriría nuestra conversación.

Sinceramente, imaginé que el judaísmo era algo muy lejano en su vida y que sería muy crítico de Israel, pero también tenía la esperanza de que el viaje lo movilizaría y, a su regreso, no sería la misma persona.

Creo que no tuve que esperar demasiado: con su delicadeza, Miguel me facilitó que pudiera preguntarle todo, sobre su viaje a Israel, su judaísmo y sus raíces; “me acuerdo de mi abuelo llorando porque 12 de sus 14 hermanos murieron en la Shoá y tengo sus tefilín (filacterias) guardados en mi casa, mi madre me los dio en un precioso sobre de terciopelo con la estrella de David”, me dijo casi como una confesión.

Sin duda, Miguel Wiñazki es un periodista de fuste y así lo demuestra su fino análisis sobre Medio Oriente, el antisemitismo y Alberto Nisman que compartimos con ustedes.

La primera reflexión del autor del reciente ensayo La posmodernidad tuvo que ver con aquellas cosas que le llamaron especialmente la atención de Israel.

- La profundidad de la democracia, la ultramodernidad y esa consideración, que probablemente está mucho más extendida de lo que uno cree, que Israel es el demonio sionista de Los Protocolos de los Sabios de Sión. Eso me duele y lo vi con mayor fuerza: hay tantas cosas ejemplares ahí... La otra cuestión es ahondar la certeza que Medio Oriente sin Israel es una inviabilidad, que éste es enclave salvífico para una zona que -si no, y es una generalización- se hunde en autoritarismos diversos y en el medievalismo, y que es odiado precisamente por su modernidad y su democracia. Es un sistema de gobierno que ocupa algunos países en la Tierra, ni siquiera la mayoría, ni muchos de los más relevantes, como Rusia, China, Arabia Saudita o todos los países de Medio Oriente. Entonces, hay una resistencia cultural muy profunda a un sistema que admite la diversidad y permite -porque así debe ser- que los árabeisraelíes tengan una voz parlamentaria, en lugar de reprimirlos, y que si hay ortodoxos que no quieren ir al ejército, estén en su derecho a no hacerlo, mientras que en otro sistema serían reprimidos o encarcelados. Los países que no tienen una profunda tradición democrática son renuentes a ella. Pero también está la "cuestión judía": sigue habiendo judeofobia... Es decir, si no hubiera Israel, habría judíos sin Estado, como los kurdos, y serían igualmente perseguidos porque la mitología profundísima que convirtió al judaísmo en objeto de diez mil persecuciones existe. Hay un odio basado en la ignorancia y otro en la mitología, ¿no? Entonces, hay una doble reacción negativa hacia Israel: por una parte porque es democrático y por otra porque sigue existiendo el mito del "judío universal" y todo eso, que en un momento prendió en la Tierra y generó el desastre más grande en la historia de la humanidad. Hay organismos de derechos humanos en las Naciones Unidas donde parece que hay un error en la percepción de Israel, y creo que tiene que ver con esa cantidad de prejuicios inmensos sobre la condición judía y la existencia de un Estado propio que es bastante complejo y difícil de entender desde afuera. Naturalmente, es un Estado donde hay políticos, contradicciones, lucha, y en la guerra no todo es justicia, pero a Israel se lo mide con una vara muy diferente, me parece que en buena medida basada en el prejuicio. (El periodista que anunció la muerte del fiscl Alberto Nisman y después debió huir de la Argentina,) Damián Pachter dice: "Me fui a un lugar seguro". Se siente seguro en Israel, donde hay una guerra. Estuve unos días, pero lo percibí hablando con mucha gente. Hay un enfrentamiento a otra escala, pero en el sentido de la cotidianeidad, tengo la sensación que la seguridad privada está resguardada. Hay otros elementos que dan seguridad: cuando hablamos con algunos soldados, te dicen: "Voy (a combatir), y si me quedo del otro lado (en terreno enemigo), me van a ir a buscar sí o sí". Hay un un cuidado muy profundo de los propios...

- ¿Hubo algo particular en el viaje que le llamó la atención?

- Fue muy particular para todos la visita a Hebrón. Vimos a un matrimonio de argentinos, viviendo -decían ellos- "en las puertas del (Jardín del) Edén", que son las del infierno: ella, ocho balazos; él, varios... porque vino un palestino… Esa soledad y esa gran hostilidad en ese enclave fue muy impresionante, siendo yo muy lejano a esa cabeza mística... Fue muy intenso, muy denso. Una noche vimos la batalla, pero eso fue muy fuerte. Luego, todo lo demás, una alegría. Estábamos saliendo rumbo al aeropuerto y en una antigua estación de trenes había gente de mi edad bailando y la gente aplaudía. Hombres y mujeres, estaban todos contentos; eso para mí fue un mensaje. Desde acá es difícil... Es la esencia, como que la tristeza es un pecado... Todo eso me impresionó profundamente. Por suerte, gracias al periodismo viajo habitualmente y veo muchos países admirables y otros despreciables, pero esa alegría en ese contexto para mí es único y estoy muy agradecido por haberlo visto.

- En Israel todos los años se ven más rutas y la Argentina no pone la mirada en algo tan básico. Hay mil diferencias así con un país que nunca termina arrancar...

- Porque hay un descuido profundo de nosotros mismos. La Argentina tiene mil defectos... El hijo de (el fallecido Presidente y primer ministro israelí y premio Nobel de la Paz) Shimón Peres contaba que su padre decía que el debate no es derecha o izquierda, es pasado o futuro. Te quedás en el pasado y seguís discutiendo a (el fallecido presidente Juan Domingo) Perón... En Brasil no se discute más a (su par) Getulio Vargas, si tiene un millón de problemas... Ya está, pasa a ser historia... La discusión del pasado como si fuera presente se deja ahí, pero hacé las carreteras y en la academia discutamos el peronismo, que es muy interesante. ¡No podés tener todo preconcebido en un espejo retrospectivo! La Argentina tiene una pulsión hacia el pasado, que -por otra parte- es reciente, pero me parece que tiene grandes dificultades para resolver el futuro y emanciparse de una cantidad de anclas prejuiciosas de derecha e izquierda de un sistema de valores en general arcaico. Resolvamos la vida cotidiana... Y ahí (en Israel) lo ves: fui a Beer Sheba y estaba en la Universidad Ben Gurión con IRSA, el Ejército, pibes que hacen unas apps (aplicaciones informáticas) extraordinarias. ¿Por qué no estudiamos cómo estos tipos están construyendo el futuro? ¿Por qué un israelí inventó el Waze (cuyos usuarios intercambian información sobre el tránsito)? En Israel tenés el Muro (Occidental, mal llamado "de los Lamentos") y la Start Up Nation (nación tecnológicamente innovadora), la ultramodernidad… El pasado, la tradición, la alegría y el lamento, la profundidad de la vida, pero después, la resolución de los que estamos, de mejorar la vida, de atender un teléfono y que te diga que el colectivo llega en 3 minutos y así sea. Soy presidente del Consejo Asesor de la Maestría (en Periodismo) de (el Grupo) Clarín y las universidades de Columbia y San Andrés y conozco cómo es el sistema educativo argentino: ¡está lleno de anclas que nos retrasan! Está todo bien con la militancia ideológica, pero estudiemos Física, Matemáticas porque si te quedás solo en eso... Los países que mejoran, incursionan en el saber. Un tipo en Israel me dijo: "No tenemos una cordillera que detenga el avance del enemigo, ni nieve como los rusos, ni territorio, ¿qué tenemos? Brain power -el poder del cerebro-. Brain power, super power". Lo vi en Israel... Acá tenemos a (Juan Martín) Maldacena, que es un físico extraordinario que puede ganar el premio Nobel y está en la Universidad de Princeton. Tenés que mirar para ahí... Es un inmenso esfuerzo cerebral, personal, intelectual... Acá también hay un cierto facilismo: esa cultura del atajo, de la viveza, ¡qué se yo!... Veo muy profundamente una preeminencia de lo retórico -el discurso- sobre lo pragmático -los hechos-, pero terminemos la ruta... Tengo parientes en Concepción de Uruguay (Entre Ríos). De la ruta 14 hicieron una autopista, que sigue siendo peligrosísima... ¡Hay que hacerla bien! No hay que afanar, ya sabemos, pero lo notás en un país asediado por las dificultades (como Israel)... Evidentemente, esa exigencia se convierte en una sobreexigencia y te permite sobrevivir y mejorar la vida en el -a priori- peor de los mundos posibles.

- ¿Qué pasó con su judaísmo y ese encuentro con sus raíces?

- Somos laicos. Mi madre, que ahora está muy grande, conserva las tradiciones, pero yo me acerco a las cuestiones teológicas desde la filosofía, no desde la práctica de una liturgia, lo cual es una carencia. El judaísmo me interesa por obvias razones, pero desde el punto de vista puramente conceptual porque siento que es muy profundo lo que se denomina "teología negativa"; es decir, D’s no está, es otra cosa, y si fuera inmanente, no sería trascendente.... ideas filosóficas que encajan muy bien en el judaísmo. Algunos filósofos judíos, como (Emmanuel) Lévinas, me impregnaron muy fuertemente, es decir que por ahí me acerqué al cristianismo, que me parece que conozco no desde la liturgia, sino desde la filosofía, e inclusive el islam, que traté de comprender. Pero obviamente está el elemento cultural y está la historia: me acuerdo de mi abuelo llorando porque 12 de sus 14 hermanos murieron en la Shoá y tengo sus tefilín (filacterias) guardados en mi casa. Mi madre me los dio en un precioso sobre de terciopelo con la estrella de David, etc. Me impresiona porque no sabía que estaba y digo: "Esto viene del sufrimiento, sobreviviendo al antisemitismo ruso; lo tengo que llevar a Israel". En las imágenes de la infancia tengo a mi abuelo, los tefilín, el tales (talit -manto ritual- en ídish)... Lo puse al lado del pasaporte, lo guardé, pero quedó acá... "a ver si lo pierdo en el viaje...". En un momento aparece el pasaporte de mi abuelo, que huyó de los pogromos en 1925, y me digo: "¿Cómo hizo este tipo para salir?". Una escena: vuelve de una guerra porque lucha en el ejército ruso sin tener algo en común con ellos, viene un pogrom donde vivía toda su familia y el viejo, que era domador, se sube a un caballo, agarra una granada que se había traído, se pone el talit y dice: "Si entran, tiro la granada; ustedes deciden", y se fueron... Ese tipo de cosas es profundísimo, y a la vez, de mi familia. Siendo una persona laica y más bien intelectual, me parece que soy el que más vínculo de interés mantiene con el asunto israelí. La otra vez estaba en Puerto Rico y estaba la gente de National Geographic. Tienen un proyecto que llaman Genographic: "A la gente le vamos a regalar el ADN; le pasan un coso y va a ver de dónde viene; sale perfecto". Me pongo y... "Israel". Cómo es la ciencia no sé…. Raíces. También me di cuenta de que vivir en ese lugar donde están las raíces es muy difícil, y es interesante que lo sea.

- El mundo judío ayudó durante mucho tiempo a un Estado de Israel que hoy, en su 70° aniversario, se lo nota muy fortalecido y puede ayudar a la Diáspora; se están invirtiendo los roles y la comunidad tiene un debate al respecto. Por otro lado, los jóvenes nacen con un Israel consolidado, al que sus abuelos tuvieron que ayudar para que así sea...

- Me parece que hay una diferencia entre la Diáspora y los sabras, los israelíes. Tal vez hemos incurrido, con fundadas razones, más en cierta cultura del lamento, y ahí hay una fuerza porque cuando lográs declarar el Estado de Israel, lo hacés en el acto, en una guerra contra todo el mundo árabe. Tenés líderes históricos, de talla internacional, padres del nuevo Israel. Vas a la guerra, mueren los tuyos y seguís estando, democráticamente. Hay una fuerza que te vuelve más fuerte y me parece que los judíos de la Diáspora tienen que aprender del Estado de Israel, ver qué hacen, cómo se logra... La República Argentina es un gran país que nos acogió a todos, pero no puede ser que hayamos sellado un pacto de impunidad con Irán y pisoteando la sangre de los caídos en el atentado a la AMIA, la Embajada, Nisman... Es una cosa miserable...

- ¿Por qué lo trae a esta entrevista?

- Porque a través de un pacto nefasto nos hemos vinculado con una teocracia chiíta que niega el Holocausto y pretende, hasta el día de hoy, la destrucción del Estado de Israel. No entiendo cómo pudo hacerse eso, que no debería haber pasado... No soy un experto, pero cubrí la AMIA y la Embajada y me parece que la Argentina fue elegida por (la organización terrorista libanesa) Hezbollah por múltiples razones: era un blanco fácil, la comunidad judía es importante y hay elementos antisemitas en las fuerzas de seguridad, que -de mínima- los facilitaron. Tal vez haya existido el error profundo de considerar que fue un golpe a la comunidad judía. Tirar una bomba contra una mutual, en Pasteur, es un crimen de lesa humanidad y acá no fue así... Es todo ambiguo en la Argentina porque las marchas tras la AMIA fueron tormentosas... Pero en alguna medida, viendo las reacciones posteriores y la irresolución (de los atentados), se ve que nos pasó a todos y que el terrorismo está.

- ¿Por qué casos como la muerte de Nisman generan tanta polaridad en la Argentina? ¿Por qué el no esclarecer está en el ADN de la Justicia?

- Porque, en general, buena parte de la sociedad tiene un bajísimo umbral de tolerancia a la verdad. Es preferible no saber qué pasó, ensuciarlo todo, que fue lo que se hizo, y nada resolver; entonces, no se saben tantas cosas... Es nefasto. Evidentemente hay una especie de no hacernos cargo de lo que nos está sucediendo y de quiénes, elegidos por nosotros, perpetran horrores… La noticia deseada es la que sostenés sin fundamentos, ni hechos. El hijo de (el ex presidente Carlos) Menem (Carlos Saúl Facundo) se cayó en un accidente, no lo asesinaron. Entonces, la noticia deseada es: armamos la conspiración y… Prevalece el deseo sobre los hechos y cada uno tiene sobre Nisman una mirada basada en lo que fuera. Elaborás una teoría que coincida con el deseo de alguien construido como despreciable. Vamos poco a los hechos; prevalece la retórica, la construcción...

- ¿Y no le harta que el periodismo se convierta en una herramienta de pelea en el terreno de que se conozca la verdad?

- El periodismo cae también en el pecado de la noticia deseada. El "caso Menem" lo conozco bien: todos los testigos de vista y oídas que estaban presentes dijeron que un helicóptero chocó contra unos cables y cayó. Tiempo después, parte del periodismo dice: "No, escuchamos tiros que provenían…". "¿Pero vos estabas ahí?" "No." ¿Quiénes fueron los testigos que atestiguaron eso? Pagados por alguien... Y el periodismo dice, por ejemplo: "Poné a éste que dice que lo mató el Mossad". Algunos dijeron que fueron los sirios, otros que fueron los narcotraficantes, cualquier cosa... Entonces, te inclinás por la noticia deseada -eso vende, funciona- y no por lo que ocurrió, que es más desangelado...

- ...Pero es un desgaste, Miguel...

- ...Es insoportable, y el mayor pecado del periodismo. El argentino es muy bueno en comparación con otros países de la región, pero también ha incurrido en el complejo informacional, en eso de someterse a la fantasía, la ficción, la fábula colectiva, en lugar de remitirnos a los hechos tal y como fueron; entonces, se complica todo. En (el caso) Nisman tenés a un (entonces secretario de Seguridad, Sergio) Berni pisoteando el lugar de los hechos, (la ex fiscal Vivana) Fein, tuiteros y gente poco seria diciendo cualquier cosa, y la opinión pública se va por ahí...

- ...Hay un espacio para esto en este país...

- ...Hay un espacio porque funciona, porque es rentable en algún sentido...

- Importantes periodistas de Israel preguntan cuándo va a aparecer el arrepentido porque allá es usual y ayuda a descifrar o esclarecer. No pueden entender cómo nunca apareció en los casos Nisman o AMIA...

- Porque es otra contextura, con una estructura inclusive moral, ¿no? Una falta de culpa: "nada pasa", "¡Dale que va!", "¡Qué ganas!", "nada digas, si son todos unos hijos de p...".
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