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AMIA/Aniversario. Discurso de Agustín Zbar, presidente de la AMIA

18.07.2017 10:38  | 

 AJN.- Agustín Zbar, presidente de la AMIA, brindó hoy un discurso en el acto homenaje al 23er aniversario del atentado que tuvo lugar frente al edificio comunitario de Pasteur 633.

“23 años en la historia de todos”

Durante estos 23 años de la historia de todos, la sociedad fue comprendiendo que, si bien el ataque tuvo un claro móvil antisemita fue también un atentado a la Argentina. Eligieron como blanco a una institución de la comunidad judía, la más importante, la más representativa, la más tradicional, antigua y numerosa de nuestra colectividad. Pero también fue un golpe contra la democracia y la libertad que tanto nos costó recuperar y que eran en ese entonces casi una novedad en la América del Sur plagada de dictaduras.

En estos 23 años entendimos que el terrorismo no discrimina por raza o religión, sino que se propone destruir todo lo que considera diferente a su creencia totalitaria. El terrorismo de Estado que aquí conocimos golpeó, desde el exterior a la naciente democracia, Y le dejó una herida aun sangrante que se llama impunidad.

Lamentablemente, nuestro país le permitió al terrorismo internacional desplegar su maquinaria asesina bajo un manto de complicidad, corrupción e ignorancia que no puede más que avergonzarnos. NO podemos acostumbrarnos.

Como seres humanos tenemos que enfrentar el discurso hipócrita que pondera algunas víctimas por sobre otras, porque detrás de eso se esconde muchas veces una justificación nefasta de la violencia y el dolor. Es por ello que desde AMIA cada año intentamos fortalecer la memoria de todas las causas que como argentinos no podemos ni debemos olvidar. Dice una de las frases del video que hicimos este año: “La memoria, al elegir lo que conserva y lo que desecha, no entiende de casualidades”. Somos lo que elegimos recordar.

La impunidad que tenemos es una pesada carga para la democracia que queremos y para las libertades que defendemos. Así como La Argentina luego de 40 años se unió para terminar con la impunidad de los crímenes del Terrorismo de Estado, también pedimos la unidad del pueblo argentino para terminar con la impunidad de la AMIA que es producto del terrorismo de un Estado extranjero, y para que se esclarezcan y lleven a juicio tantos otros graves delitos impunes en nuestro país.

La impunidad que padecemos es la República que nos falta.

La impunidad de crímenes de lesa humanidad es una pesada carga, inaceptable en el concierto de las naciones libres del mundo.

La impunidad de ayer es la impunidad de hoy, y seguirá siendo la impunidad de mañana si no hacemos algo para combatirla.

La impunidad, y en esto la causa AMIA es también un triste emblema, destruye la confianza en el sistema de justicia, agrava el daño ya cometido a las víctimas y a la sociedad, y abre el camino para que el delito se vuelva a cometer.

En la causa AMIA, la impunidad es saber que gran parte de la verdad, ya está en el expediente y no poder avanzar más. Sabemos quiénes fueron los que ordenaron y ejecutaron el atentado, pero permanecen sin castigo. No debemos permitir que la verdad alcanzada se diluya en teorías conspirativas ni en pactos espúreos que benefician a los criminales. Que la verdad de las pruebas, gane la batalla y habrá Justicia.

Tampoco es aceptable la empatía con los terroristas islámicos pues son fundamentalistas, su ideología es supremasista, racista y antisemita. El último régimen de esas características que pretendió conquistar el mundo fue el nazismo, admirado por los que matan con bombas a civiles inocentes como aquí lo hicieron. Así como no aceptamos la empatía con los nazis o neo nazis tampoco podemos aceptarla con los criminales de la AMIA, que niegan que el holocausto existió. No es casualidad que los mismos que niegan la Shoá nieguen lo que aquí sucedió; son los mismos que se niegan absolutamente a cooperar con la Justicia de la República Argentina. Los responsables de lo que aquí sucedió reniegan de nuestra forma de vida en libertad, no aceptan derechos humanos para todos, discriminan y siembran el miedo y el odio como modo de control, odian los valores sobre los que se asienta el mundo occidental.

Dijo el Rabino Shimon Ben Gamliel, hace más de 2000 años “el mundo se sostiene sobre tres cosas, la justicia, la verdad y la paz.”
Son tres pilares morales para que la sociedad pueda prosperar:
La justicia está basada en la verdad, pues si no es imposible, no es justicia. Y solamente la justicia basada en la verdad trae la Paz. No habrá Paz en el mundo sin justicia basada en la verdad, JUSTICIA CON MAYÚSCULAS

En la masacre de la AMIA sabemos la verdad, está en la investigación de los Fiscales que, honrando su trabajo, se jugaron todo por esta causa, contra muchas adversidades, con errores y aciertos, arriesgando sus carreras, su libertad personal y hasta entregando la vida, como Alberto Nisman, que sintió que cumplió con su deber. Ojalá muy pronto tengamos luz sobre los detalles de su trágico final.

Su muerte está, como lo dijo la Corte Suprema, indisolublemente ligada a su tarea en la causa AMIA, es una consecuencia directa de la impunidad de los criminales extranjeros de la AMIA a quienes valientemente enfrentó, y la impunidad de los criminales de la AMIA tiene relación directa con el crimen sobre la Embajada de Israel, volada con un modus operandi idéntico hace 25 años.

Los comentarios son libres, pero los hechos son sagrados. Los hechos son duros, son verdaderos o falsos. Nosotros estamos convencidos de que la verdad de lo que aquí pasó está en los expedientes de la Justicia argentina, que lamentablemente no puede llegar con el brazo del Estado a traer a los acusados.

Las pruebas del Expediente dicen desde los primeros pasos de la Investigación que nunca fue seriamente cuestionada, que aquí explotó una camioneta Traffic repleta de explosivos, que esa camioneta fue entregada por el Sr. Telleldín a quienes la equiparon con el explosivo, y la estacionaron a 200 mts. Sabemos que luego fue conducida por un terrorista de Hezbollah, que la detonó en este mismo lugar.

La Corte Suprema, en la Causa Telleldín, ordenó que se realizara un nuevo juicio oral contra quienes forman parte de lo que se conoció como la conexión local. Esto fue en 2009 y 8 años después seguimos esperando y estamos hoy exigiendo un pronto despacho para que se constituya ese tribunal y retome aunque más no sea, los aspectos periféricos de ese eslabón.

Sabemos que todo esto hicieron agentes de inteligencia con coordinación logística desde la Embajada de Irán, que decidió producir este ataque casi un año antes del ´94, usando para ello a Hezbollah, una organización que practica el terrorismo como metodología habitual. Produjeron una tremenda agresión contra la soberanía argentina en territorio nacional asesinando argentinos y extranjeros, judíos y no judíos también, porque simplemente no les importó quién caía bajo los escombros del edificio bombardeado.

El fundamentalismo islámico es una amenaza global real que requiere una respuesta internacional efectiva. El atentado a la AMIA fue, junto con el de la embajada de Israel dos años antes, uno de los primeros ataques masivos del fundamentalismo islámico en el Hemisferio Occidental.

Al usar las palabras fundamentalismo islámico nos estamos refiriendo a aquellos que adhieren a esa ideología política extremista, pero de ningún modo a la mayoría de todos los religiosos musulmanes del mundo. Debemos usar los términos exactos por la necesidad de explicar sin vueltas la verdad de los hechos y porque identificar correctamente a los enemigos de la humanidad es vital para poder combatirlos y derrotarlos en el marco del respeto por los derechos humanos y las reglas del debido proceso legal.

Los compatriotas musulmanes deben también repudiar y denunciar las acciones violentas de Irán y Hezbolláh en la Argentina, así como las de los terroristas en Estados Unidos, Europa, Israel o donde quiera que se encuentren.

La AMIA fue el objetivo principal, pero fue un ataque contra toda la nación.
Y sabemos que la impunidad pesa en la memoria de todos.

Confiamos en que el gobierno nacional, que cumplió prontamente su compromiso de terminar con el bochornoso Memorando haga todos los esfuerzos técnicos y diplomáticos para obtener, junto a la mayoría de los países del mundo aliados de la paz, la denuncia de lo que aquí ocurrió y la exigencia de que la República Islámica de Irán reconozca la jurisdicción nacional. Contamos con el compromiso del gobierno del Presidente Macri para exigir ante el mundo el respeto del régimen iraní por el Poder Judicial argentino, y estaremos atentos al esfuerzo diplomático para la renovación de las alertas rojas de INTERPOL para la captura internacional de los 5 imputados.

La miserabilidad de los que perpetraron este acto terrorista también pone de relieve el heroísmo de los que acudieron esa mañana y los días siguientes a ayudar, los dirigentes que mantuvieron a nuestras instituciones vibrando positivamente, los funcionarios que se jugaron con coherencia más allá de sus mandatos y por supuesto las familias de las víctimas, que empezaron un camino de dolor y lucha que no cesa. Los familiares, independientemente de sus derroteros ideológicos, de sus diferentes estrategias para pelear por la Justicia y contra la idea perturbadora del horror, del olvido, cada uno de ellos y cada una de sus organizaciones, tienen mucho más que los une de lo que los separa. AMIA rinde hoy homenaje a sus luchas justas, nobles, todas iguales porque reivindican lo mismo: el honor de los caídos, la memoria de los muertos y un sentido para su sacrificio.

Nuestras diferencias nos enriquecen si por encima de ellas encontramos los denominadores comunes, los acuerdos básicos que nos permitenunirnos para imaginar un futuro mejor.

No podemos dejar pasar que recién en agosto del año pasado, se conoció la identidad de la víctima número 85. Los análisis genéticos confirmaron que se trata de Augusto Daniel Jesús, que tenía 22 años y estaba junto con madre, María Lourdes Jesús aquella mañana trágica del 18 de julio de 1994.Augusto Daniel y María Lourdes fueron nombrados correctamente hoy por primera vez, en la lista de víctimas que acaban de leer los familiares. En la historia de ellos dos, que tuvieron que esperar 23 años para ser homenajeados como es debido, se resumen tal vez todas las razones por las que no bajamos los brazos.

No han podido callarnos. No hemos caído bajo intereses político partidarios. No hemos abandonado la lucha que comenzó hace 23 años.

Nunca pararemos hasta que la verdad se convierta en justicia y entonces podamos encontrarnos en paz, shalom.
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