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AMIA/Encubrimiento. Efímero abogado de Ribelli recuerda detención por extorsión a Galeano con video

03.03.2017 10:36  |  Lic. Claudio Gustavo Goldman, desde Tribunales  | 

Itongadol/AJN.- Se reanudó ayer, jueves, el juicio oral y público con la declaración, ante el Tribunal Oral Federal Nº 2, de Juan Pablo Vigliero, quien estuvo preso 57 días como cómplice de la amenaza coactiva de su entonces cliente al destituido juez con una cinta robada del juzgado que reflejaba una entrevista con Carlos Telleldín.
 
Itongadol/AJN (Por Lic. Claudio Gustavo Goldman, desde Tribunales).- Se reanudó ayer, jueves, el juicio oral y público por encubrimiento de autores o cómplices del atentado a la AMIA con la declaración, ante el Tribunal Oral Federal Nº 2, del abogado Juan Pablo Vigliero, quien estuvo preso 57 días como cómplice de la amenaza coactiva de su entonces cliente, el comisario bonaerense acusado y sobreseído por liderar la “conexión local” Juan José Ribelli, al destituido juez Juan José Galeano por medio de un videocasete robado del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 9 que reflejaba una polémica entrevista entre el ex magistrado y el último poseedor conocido de la camioneta-bomba Trafic, Carlos Telleldín.
 
Entre 1993 y 1997 “fui secretario” del Juzgado Criminal de Instrucción Nº 27, a cargo de Alberto Baños, pero “no sé si instruí una causa con (la entonces concubina de ese acusado, Ana) Boragni como imputada”, aclaró.
 
Cuando fue el ataque terrorista “estaba en casa, en Recoleta, y me fui caminando; me dieron un barbijo, que todavía tengo, y estuve removiendo escombros”, recordó el actual letrado de las hijas del fallecido titular de la Unidad Fiscal de Investigación de ese hecho, Alberto Nisman.
 
“Había un cerco y no podía salir porque no me dejarían regresar; a la noche volví con mi familia, que estaba preocupada”, agregó.
 
“Antes de la reforma (judicial) del ’92, todos los abogados nos conocíamos de la Facultad (de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, UBA) o de Tribunales y tenía una relación académica con Mariano Cúneo Libarona”, explicó Vigliero, quien se desempeñaba como ayudante en la cátedra de este último.
 
Por ese vínculo, a comienzos de 1997 le ofreció participar en la defensa de Ribelli, lo cual aceptó: renunció a la Justicia y a los “34 días de matriculado” como abogado particular asumió ese “desafío” profesional, que solo le duró unos pocos meses, prosiguió.
 
“Era difícil comunicarnos con él en la cárcel, a través de señas y notas”, contó el testigo, que negó haberse reunido con agentes de inteligencia o el entonces presidente de la DAIA, Rubén Beraja.
 
“No recuerdo si Cúneo se reunió con (este último), pero lo mencionó”, concedió.
 
Asimismo, entre los defensores de Ribelli “se mencionaba bastante a (el ex miembro de la Brigada de Vicente López Abel Brahim) Alí porque era parecido a otro policía” bonaerense, reconoció el letrado en referencia al fallecido subcomisario Raúl Ibarra, “mano derecha” de su cliente y cuya presunta presencia el día de la entrega de la Trafic ligaba a su jefe con la causa; para los acusadores de los ex uniformados se trató de un desvío para desvincularlos.
 
Pero todo cambió cuando “Cúneo me avisó que había aparecido un video que tenía que ver”, relató.
 
“Trabajaba en la casa de mi suegro, pasé por el estudio y tomé conocimiento de que había personas hablando de plata (para la compra de los derechos de un libro) y otras cosas que no recuerdo; estaban el juez, un secretario (el actual magistrado de Ushuaia Javier de Gamas) y un detenido”, precisó Vigliero.
 
“Lo mandaron por correo, en un sobre de papel madera, y se investigaron profusamente su destinatario y el matasellos”, añadió.
 
“No tuve tiempo de presumir sobre la procedencia del video, más allá de conjeturas como la ‘comunidad de inteligencia’”, deslizó el testigo.
 
“Acababa de salir de Tribunales y me causó estupor ver que había cámaras en un despacho judicial; era raro, impresionante”, describió.
 
Sin embargo, “no tomé contacto con otros defensores; no sé Cúneo”, se atajó el letrado.
 
“Mi opinión era que había que pedir la nulidad (de la imputación a Ribelli), presentar un planteo ante la Cámara Federal, hacerlo público en los medios y denunciarlo al Colegio de Abogados, pero era joven y me dejé llevar por la opinión de otro”, se cuestionó en alusión a su entonces jefe.
 
Así, su cliente pidió ampliar su indagatoria y una entrevista personal e informal con Galeano; tras completar su declaración, asistido por Vigliero y Cúneo Libarona, fue recibido a solas por el entonces juez en su despacho.
 
En esa ocasión, el detenido le entregó el video, pero “no sé si lo vio antes”, aseveró Vigliero.
 
El magistrado aseguró que se trató de una extorsión para que lo liberara, pero el Tribunal Oral Federal Nº 3 entendió que ello no estaba probado y absolvió a Ribelli en 2004.
 
Galeano denunció el robo del video -no una coacción- y la causa quedó en manos del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal Nº 12, entonces a cargo de Norberto Oyarbide.
 
Asimismo, “hice una copia en un videoclub cerca de mi casa, que ya no existe; demoró muchas horas y le llevé el original, sabiendo que podía quedar detenido”, narró el letrado.
 
“No sé cuántas se hicieron”, pero “una se llevó a los medios (de comunicación), que ni tocarlo querían y no entendía por qué si era un hecho grave y público; tengo la sensación que el temor era difundir algo que pudiese poner en peligro la investigación”, razonó.
 
“En (la revista) Noticias entraron en pánico”, pero “su director vio el video; hablamos con (el diario) Clarín, pero los periodistas que cubrían el tema tenían más relación con Cúneo”, especificó Vigliero.
 
“Una brigada de la SIDE (por la desaparecida Secretaría de Inteligencia del Estado) o la (Policía) Federal decía que yo era el encargado de prensa de Cúneo, pero no tuve relación con ella hasta este caso, que hubo una ola de llamados”, desmintió.
 
Finalmente “se entregó una copia en un bar, para que se pasara en (el programa) Día D”, pero “no vi a (su conductor, Jorge) Lanata”, señaló el testigo.
 
Mientras, “nos seguían, escuchaban nuestros teléfonos; había que pensar en el Gobierno…”, se quejó.
 
“Mi familia quería que dejara el caso, pero no me parecía justo para con mi cliente: podía ser condenado a perpetuidad y no debía abandonarlo por un poquito de presión”, justificó el letrado.
 
“Se evaluó recusar al juez (Galeano), pero no hubo tiempo” porque la cinta “se difundió dos o tres días después” y luego de otros tantos “fuimos detenidos Cúneo, (Julio César) ‘Coco’ Ballestero y yo por amenaza coactiva, aunque los medios decían que era por el robo del video”, expresó; en rigor fue por encubrimiento del hurto del mismo y coacción agravada, por haber sido contra un magistrado.
 
 
Al allanamiento “vino un policía al que conocía de Tribunales, lo saludé y lo hice entrar, pero me dijo que la detención debía ser pública porque así lo había determinado el juez (Oyarbide); la calle estaba prolijamente cortada, con los medios presentes”, pero nadie del Colegio de Abogados, cuya “Comisión de Defensa presentó escritos, pero no sé si fue parte”, reveló Vigliero.
 
 
“Mi esposa estaba embarazada de mi hija y todo el país escuchaba nuestras conversaciones, con Cúneo, etc., antes y durante mi detención; estábamos en los diarios y Clarín hizo una campaña furibunda”, lamentó.
 
“Planteamos la excarcelación, pero no prosperó; pedí elementos para defenderme y Oyarbide me los negó”, ejemplificó el testigo.
 
“Hablé con (el entonces diputado Miguel Ángel) Toma, que era amigo de mi defensor, José Scelzi; lo único que tenía claro era que no debía abandonar a Ribelli, así que renunciamos a la defensa y nos sucedió usted”, le respondió a José Ubeira, hoy a cargo de la querella de los ex policías bonaerenses.
 
“Cuando Oyarbide iba a disponer mi libertad, dos legisladores de la Comisión Bicameral, (su fallecido presidente, el diputado Carlos) Soria y (su entonces par Miguel) Pichetto, se presentaron y hubo una fuerte discusión con los abogados delante”, denunció el letrado, quien -en cambio- fue procesado, al igual que Ribelli y Cúneo Libarona.
 
“Tengo presente la parcialidad con que Clarín cubría el tema: anunció en tapa ‘Inminente libertad’ y, por supuesto, no se concretó”, completó.
 
“Después de mi libertad no tuve más relación con Ribelli -le expliqué por qué renunciaba- ni con el tema y solo hablé en el juicio anterior y hoy”, comentó Vigliero.
 
“El vínculo con Cúneo es solo de un saludo; él dejó de dar clases en la UBA y yo seguí”, diferenció.
 
Asimismo, “a un amigo que había sido compañero de colegio y era dirigente comunitario le pedí que gestionara una reunión con familiares (de víctimas) del atentado; fue en Belgrano y era media docena de personas, pero no sé quiénes, me suena Malamud”, destacó el testigo en referencia a Diana, viuda de Andrés y secretaria general de Memoria Activa.
 
“Podía comprender el dolor de las personas afectadas, que debían conocer la verdad y quién investigaba; al principio me cuestionaron la defensa de Ribelli, les dije que él tenía ese derecho y después se tranquilizaron las cosas, pero no tengo presente de qué hablamos”, continuó.
 
“No sé si había dirigentes y no les aporté información porque habría cometido un delito”, completó el letrado, en alusión al secreto profesional.
 
Por su parte, Claudio Lifschitz, ex prosecretario y luego denunciante de Galeano, a quien éste sindica como el ladrón del video, “se me presentó muchos años después, en la calle”, afirmó sin dar detalles.
 
A raíz del tema del video “no fui a ver a los (entonces) fiscales porque no correspondía: era amigo de más de treinta años de (José) Barbaccia, tenía una relación de respeto con (Eamon) Mullen y no me habría caído bien si estuviese en su lugar”, explicó Vigliero.
 
Al primero lo conoció en la facultad, “a través de Guillermo Montenegro”, ex fiscal y juez y actual embajador en Uruguay, y si bien “hace bastante que no lo veo, no tengo duda de que cómo se conduce en la vida y me cuesta comprender que pudiera ser capaz de cometer conscientemente un delito”, aseguró quien fue pedido como testigo de concepto por la defensa de los ex funcionarios.
 
Debido a su rol en la causa “no me sorprendió que no me visitara” en la cárcel; de todos modos, “hablamos del video muchos años después, pero no en detalle porque la taba se había dado vuelta y me parecía que no correspondía, por pudor”, contestó el letrado sobre uno de los imputados.
 
En tanto, con Mullen “no tenía confianza como para mencionarle el tema”, pero “si trabajaba con Barbaccia, supongo que tiene características éticas”, respaldó a quien conoció en Tribunales.
 
El lunes declarará el ex diputado Carlos “Chacho” Álvarez, quien fuera cosecretario de la Bicameral, y a continuación, sin público, el “testigo de identidad reservada Nº 5”.
 
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